Levantado del periódico que más y mejor informa.
La insoportable levedad
La comida molecular ha llegado a la
Argentina con el encanto que suele rodear a las
novedades europeas. En Is Fun Eat Air, el restó de Palermo que se sumó a la movida tecnogourmet, todo es delicioso. Mozas con aspecto escandinavo, música agradable y sutil, un ambiente cuidado hasta el mínimo detalle y una atención amistosa pero no forzada hacen del lugar, regenteado por la encantadora Alma Acevedo Wagner, un verdadero espacio acogedor en medio de tanto cartón pintado gastronómico. A riesgo de parecer un exégeta, este cronista subraya que quizás el punto flojo de Is Fun... es la comida. Alma me hizo degustar una textura de
cordero atómica que provocó un inmediato "dejate de joder" de mi parte. Luego pasó a servir un guiso subatmosférico con el que levanté temperatura e interrogué: "¿Cuándo me das el sabor?". Más tarde llegó el turno de una crema de queso liofilizada que me transportó hasta la puerta del restó desde donde grité: "Me voy a la fonda de la esquina a comer una buseca, ladrona de cinco tenedores". En fin, Is Fun... es una experiencia única.
Elizabeth Chueca
Puntaje: 3 Chichitas de Erquiagas