Ese mismo Borges, que en un acto de consciencia gastronómica declaró que se había separado de Elsa Astete Millán el día en que ella le sirvió una ensalada con café con leche, es el que elije entre los mejores relatos que leyó en su vida un famoso cuento árabe sobre la importancia del placer en el comer.
”Kardan cayó enfermo, ya de muerte, y tratando de satisfacer una última voluntad su tío le preguntó qué quería. Kardan contestó: comer. Su tío le dijo ¿Qué deseas comer? La cabeza de dos corderos.
-No hay.
Entonces las dos cabezas de un cordero.
-No hay.
Entonces no quiero nada."
Tambien es ese Borges, el del arroz blanco y los copos de maiz y el dulce de leche como alimentos predilectos, el que cuenta que Pierrette Savarín, hermana del célebre escritor , también hizo que el placer de comer la acompañara hasta el final. Murió a los 99 años y diez meses, sentada a la mesa, casi al final de una comida. La fulminó una apoplejía que le obligó a reclamar a la camarera con la última fuerza que le quedaba: "Esto se termina. Pronto, hija mía!, tráeme los postres que me queda poco tiempo!”

